Eso era amor.
Te veía llegar
cruzar la puerta,
darme un besazo en el morro,
mirarme a los ojos
de esa manera única
como sólo tú miras
a los ojos: rompiendo
el calendario.
Te veía
hacer esas cosas sencillas
que tú haces
para que el mundo
entre en razón.
Y no
sabía a quién
darle las gracias.
Karmelo C. Iribarren
